sábado, 22 de mayo de 2021

La pasión española de Maya Plisétskaya

Maya Plisétskaya (20 de noviembre de 1925 - 2 de mayo de 2015) fue una de las máximas bailarinas de ballet ruso del Teatro Bolshói, a la cual se le otorgó el título de prima ballerina assoluta. Destacó por haber sido la mejor de su época en papeles como El lago de los cisnes, Don Quijote, Carmen Suite (ballet hecho para ella con música de su esposo Rodión Shchedrín) y la pieza musical La muerte del cisne. De 1987 a 1990 fue directora de la Compañía Nacional de Danza de España. Plisétskaya luchó por recuperar el patrimonio perdido de la danza académica española. La relación de Maya con nuestro país comienza en 1941, cuando participa en su primer ballet de tema español: el Grand Pas de Paquita. En 1950 interpreta Don Quijote. Desde entonces se mostró gran amante de la cultura española.




 En muchas de sus declaraciones y memorias confesó su admiración por España:

"España fue mi ilusión desde la infancia. El primer disco que escuché en mi vida fue «Carmen»; lo oí en un rompehielos que nos llevaba al lugar donde trabajaba mi padre. Yo tenía entonces siete años".

"...quiero tanto a España. Desde niña es así. En la escuela estudiábamos todo tipo de danzas no clásicas. Y para mí la mejor era la española. Lo demás era como infantil. Lo español ha estado siempre ahí. He bailado los mejores papeles, Don Quijote, Laurencia, Carmen y Shchedrin, mi marido, escribió una música para mí, un homenaje a Albéniz. Y ahí estaba España otra vez."

"Son tan buenos bailarines los españoles, y se tienen que ir fuera, porque si no ¿qué hacen? Tienen buenas piernas, buenas formas. Los japoneses no tienen nada y, sin embargo, tienen un ballet magnífico. ¡Qué injusticia!".

Cuando interpretó por primera vez el papel de Carmen en Madrid, estaba tan nerviosa que pidió que le dieran un calmante, algo que no había hecho nunca. “Pero cuando al final de la presentación la sala de Madrid se puso de pie y gritó ‘¡olé!’, mis ojos se llenaron de lágrimas”, escribió en sus memorias.

"¿De dónde me viene a mí esta pasión por España y por todo lo español: el flamenco, los toros, la flor que las mujeres llevan en el pelo, las mantillas...? No hay una respuesta clara. Pero tengo una complicidad mística con todo eso…"

"Mi amor hacia España está bien descrito en mi autobiografía, 'Yo, Maya Plisetskaya' (publicada en 1994 en Rusia y traducida al español en 2006), y espero que todo el mundo haya percibido que realmente amo este país. Es hermoso y todo lo español me gusta, el sabor a España me gusta".

"Empecé a cansarme. No puedo pasar más tiempo sola, sin Schedrín. Hablar por teléfono no es suficiente. La vida me dicta que me separe de España... Pero, ¡me duele tanto dejarla! Es mi país. ¡Es mi Carmen!".

Una anécdota que contó:

Cuando en Madrid, en el año 1988, bailó su «María Estuardo»: "la severa duquesa de Alba vino a mi camerino con una orquídea de dimensiones inusuales y me dijo secamente: Señora, María Estuardo es de mi linaje, y si usted se hubiera contentado con unos giros, unas piruetas, la habría llevado a juicio para que prohibieran esos experimentos frívolos, pero me ha llegado al alma, es tan trágico y hermoso"…

De España recibió la Medalla de Oro de las Bellas Artes, el Premio Príncipe de Asturias de las Artes y la Orden de Isabel la Católica.

Solicitó la nacionalidad española en 1991 recibiéndola en 1993.

martes, 2 de marzo de 2021

Pablo de Sarasate y Rusia


Pablo de Sarasate (Pamplona, España, 10 de marzo de 1844 – Biarriz, Francia, 20 de septiembre de 1908), conocido como Pablo de Sarasate, fue un virtuoso del violín y compositor español. Fue admirado y aclamado en todo el mundo. Su prestigio universal como concertista quedó de manifiesto, por ejemplo, al ser recogida una de sus actuaciones en el St James's Hall de Londres por Arthur Conan Doyle, quien en su relato La liga de los pelirrojos hace que Sherlock Holmes posponga sus investigaciones en el caso para ir a escuchar a Sarasate, como buen aficionado al instrumento.




Fueron constantes sus giras por Rusia, donde logró éxitos importantes tanto en San Petersburgo como en Moscú. En sus giras llegó a ciudades como Nijni-Novgorod y Smolensko, pasando por Kiev y Odessa, lo que es un reflejo de su popularidad, ya que este tipo de tournées solamente se montaban para artistas de primerísima fila. Desde su primera visita en 1879 –por cierto, con los rigores más extremos del invierno ruso– hasta la última en 1905, el violinista acudió con alguna frecuencia al país de los zares. De las Canciones rusas, op. 49 su autor nos cuenta, en carta de mayo de 1903 que “es una Fantasía Rusa que he escrito este invierno en el país de las nieves; me están copiando las partes en París y me las mandarán con la partitura dentro de poco; ha gustado muchísimo a todos los que la han oído”. Posiblemente la obra fue preparada para una gira amplísima, de casi tres meses de duración, en la que Sarasate recorrió más de veinte ciudades diferentes, coincidiendo con la guerra ruso-japonesa. Del éxito de la obra, una sucesión de piezas transcritas a partir de los cancioneros rusos, dio testimonio su autor cuando, al final de la gira, comentó que “he tenido fríos de 30 grados bajo cero; pero atmósferas de entusiasmo de 100 grados de calor: así que no me puedo quejar”. 

Entre sus composiciones encontramos dos relacionadas con Rusia, Canciones Rusas y Moscoviènne.





sábado, 12 de septiembre de 2020

La influencia española en la Revuelta Decembrista

La Revuelta Decembrista o el Levantamiento Decembrista (en ruso, Восстание декабристов, Vosstanie dekabristov) fue una sublevación contra la Rusia Imperial por parte de un grupo de oficiales del ejército ruso que dirigieron a cerca de 3 000 soldados el 26 de diciembre de 1825. Como este incidente ocurrió en diciembre, los rebeldes fueron denominados decembristas (en ruso, Декабристы, Dekabristy). Los sublevados tomaron la Plaza del Senado en San Petersburgo que, en 1925 y para celebrar el centenario del acontecimiento, fue renombrada como Plaza Decembrista (en ruso: Площадь Декабристов).

La sublevación del 14 de diciembre de 1825 en la plaza del Senado de San Petersburgo. Georg Wilhelm Timm

Aunque dentro de las sociedades o clubes que gestaron esta revuelta no todos los miembros tenían las mismas ideas igualitarias de sus dirigentes, la mayoría respetaba la existencia de la monarquía, aunque no absolutista y sí constitucional. Desde el otro lado de Europa les llegó lo establecido en la Constitución de Cádiz y algunos llegaron a defender la aplicación en Rusia del modelo español.


Pável Péstel, líder de la sociedad del Sur redactó una constitución mucho más radical. Péstel deseaba la completa destrucción del régimen zarista a través de la revolución y la introducción a la república por una dictadura temporal. Péstel diseño su plan final para destruir cualquier posibilidad de reascensión de los Románov. La idea, de acuerdo con la de Rafael de Riego en España o los carbonarios en Italia, llamaba a un golpe de Estado para limitar la inestabilidad y la eliminación completa de la familia real.


Un miembro fundador de la Unión de Salvación y miembro principal de la sociedad del Norte, Nikita Muraviov, fue educado por un seguidor de Robespierre. Muraviov estaba entre los oficiales que entraron en París al final de la guerra contra Napoleón, y allí conoció a algunos de los principales actores políticos de la época. Según la historiografía rusa tuvo gran influencia en Muraviov el masón español Juan Van Halen, mayor general del Ejército Imperial, antiguo conspirador contra Fernando VII de España, que acudía a las reuniones de la Unión de Salvación y a la logia Asturias, de la que eran también miembros Viada y Espejo, ayudantes españoles del teniente general e ingeniero Agustín de Betancourt, influyente en la Corte.

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Nikita Muraviov

En la mañana del 26 de diciembre de 1825 se puso en ejecución el plan decembrista, y 3000 soldados fueron llevados por Muraviov y Yevgueni Obolenski a la Plaza del Senado, estacionándose junto a la estatua de bronce de Pedro el Grande. Tras varias negociaciones y cargas de caballería, los oficiales zaristas abrieron fuego contra los rebeldes causando graves bajas y provocando rendiciones de inmediato y una huida en desbandada. La revuelta fue disuelta y sus miembros perseguidos dando fin a la sublevación.

viernes, 28 de agosto de 2020

Vladímir Vavílov, el verdadero compositor de la marcha "Ave María"


    Hace un tiempo publiqué un artículo sobre la visita que realizaron Diaghilev y Stravinsky a la Semana Santa sevillana. Relacionar esta celebración religiosa con Rusia puede parecer imposible o raro, más aún con la URSS. Sin embargo para sorpresa de uno se acaba descubriendo un nuevo hilo conductor. Los más familiarizados con esta fiesta conocerán al dedillo el vasto repertorio de marchas de procesión que se interpretan por las calles de la capital andaluza (y de otras ciudades españolas). Es todo un género musical dentro de la música española como lo son las marchas de "moros y cristianos" que se celebran en Levante. Entre estas marchas de Semana Santa encontramos una falsamente atribuida al compositor renacentista Giulio Romano Caccini. Y es que el verdadero compositor fue el soviético Vladímir Fiódorovich Vavílov quien firmaba sus composiciones con el nombre de otros famosos compositores del pasado. Esta aria en concreto (arreglada para marcha por Ramiro Mínguez Martínez) fue firmada por el propio Vladímir como anónima. Tras su muerte y a través de un colaborador suyo fue atribuida a Caccini. Hasta que el musicólogo Mark Sakhin y otros testigos de la época confirmaron que la obra fue compuesta por Vavílov. Sobre por qué Vavílov atribuía sus composiciones a otros autores se sospecha que por motivos políticos ya que eran tiempos de censura y persecución. También se dice que al propio Vavílov no le importaba ya que lo que deseaba era que sus piezas se tocasen y se valorasen llegando a creer que firmadas por él no tendrían reconocimiento. También se sospecha que muchas canciones de la Soyuzmultfilm (la Walt Diney de la URSS) son suyas aunque no se ha podido demostrar. La hija de Vavílov en una entrevista pidió que al menos el nombre de su padre apareciese junto al compositor al que popularmente fueron y son atribuidas sus partituras.






 Vladímir Fiódorovich Vavílov (5 de mayo de 1925 – 11 de marzo de 1973), conocido como Vladímir Vavílov, era un guitarrista, laudista y compositor soviético. Fue un estudiante de un maestro de la guitarra llamado P. Isakov y Logann Admoni el cual era un compositor en la Universidad de Música Rimski-Kórsakov de Leningrado. Vavilov jugó un papel importante en el resurgimiento de la música antigua en la Unión Soviética. Junto con otros artistas preparó el programa "Poesía de España y América Latina".

  Vavílov creó la mayoría de sus obras en laúd como en guitarra, trabajó en una editora estatal de música, ocupando el puesto de editor y compositor. Él rutinariamente atribuía sus propias obras a otros compositores, normalmente del Renacimiento o Barroco y de épocas más tardías que las mencionadas anteriormante, generalmente sin respetar el estilo apropiado, falsificando obras de épocas anteriores. Sus obras lograron enorme circulación y algunas de ellas consiguieron estatus de música folk auténtica, con diferentes poemas puestos a sus melodías.

  Vavílov aunque fue un gran compositor, murió en condiciones de pobreza, sufriendo cáncer de páncreas. Unos meses después se publicó "La Ciudad de Oro", que llegó a ser un éxito inmediato.

    Las más famosas de sus anónimas o falsamente atribuidas composiciones son:

-"Сanzona Por Francesco da Milano". Los letristas Anri Volojonski y Alekséi Jvostenko posteriormente pondrían letra con esta música a la canción llamada "La Ciudad de Oro" (en ruso "Город Золотой"). La canción llegó a ser un éxito en los 80 cuándo fue interpretada por Aquarium para la banda sonora de la película Assa.

-"Mazurka por Andréi Sychra"

-"Eleía por Mijaíl Vyssotski"

-"Melodía rusa (tremolo estudio) por Mijaíl Vyssotski"

-"Ricercar por Niccolo Nigrino"

-"Impromptu" por Mili Balákirev (el compositor que versionó el himno español o Marcha de los granaderos).

-"Ave María" (el mismo Vavílov escribió debajo Anónimo). Es a menudo cantado en nuestros días por Inessa Galante, Andrea Bocelli, Sumi Jo, Charlotte Iglesia inter alia.

domingo, 24 de mayo de 2020

Carlistas en Rusia (II): Jaime I


Como habíamos mencionado en la última entrada, Carlos VII tuvo un hijo llamado Jaime de Borbón y Borbón-Parma quien en 1896 fue nombrado por el zar Nicolás II alférez del Ejército Imperial Ruso con destino al Regimiento de Dragones de Loubuy, n.° 24. En diciembre de 1897 fue trasladado al Regimiento de la Guardia Imperial de Húsares de Grodno; y en el verano de 1899 formó parte de una comisión militar rusa enviada a las fronteras de Afganistán, Turquestán y Persia, pasando después de guarnición a Varsovia.




Retrato de don Jaime con el uniforme de coronel de la Guardia Leib de Grodno




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Emblema del Regimiento de Húsares de la Guardia Leib de Grodno


En el año 1900 participó en la expedición contra los bóxers en China como agregado del Estado Mayor del ejército ruso,​ distinguiéndose en el ataque a los fuertes de Peitang, por cuya acción fue condecorado. En varias de las cartas que envió su padre desde el exilio al palentino Matías Barrio y Mier escribió sobre la partida y regreso de su hijo de esta expedición:












Intervino asimismo en 1904 en la guerra ruso-japonesa. De acuerdo con el Barón de Artagan, en la batalla de Liaoyang Don Jaime permaneció tres días seguidos a caballo bajo el fuego enemigo; y en el sangriento combate de Vafangón el veterano general ruso Samsónov, quiso obligarle a retirarse de un punto donde la metralla japonesa barría las filas rusas, diciéndole: «¡Capitán Borbón! ¡vuestra existencia no os pertenece, puede ser necesaria a España!», a lo que Don Jaime habría contestado: «¡General, si yo fuera cobarde no sería digno de mi Patria!», espoleando al caballo hasta llegar a las trincheras japonesas en medio de una lluvia de fuego. Debido a sus méritos en esta guerra, fue ascendido a comandante de Caballería.





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Liaoyang - Pagoda china
El Gran Duque Borís y el príncipe Jaime de Borbón

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Port Arthur - El Gran Duque Borís y el príncipe Jaime de Borbón en la ribera, cerca de la Montaña de Oro



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El príncipe J. de Borbón
Port Arthur - Marineros japoneses hechos prisioneros a bordo de un brulote


A la muerte de su padre Don Carlos en 1909, presentó la renuncia de su cargo en el Ejército ruso, pero ésta no fue aceptada por el Zar, que le concedió el nombramiento de coronel de húsares de la Guardia Imperial, aunque le autorizó para salir de Rusia.



Su carrera militar a las órdenes del Imperio Ruso


Al parecer ya antes de 1877 don Jaime comenzó a estrechar relaciones con la corte de San Petersburgo y en 1895 pudo ingresar en el Ejército Ruso.

Entre abril y junio de 1996 se unió a una unidad de caballería de Odesa donde realizó tareas rutinarias. En 1897 fue transferido a Varsovia donde llegó en marzo o abril del año siguiente. Pasó al menos 6 años allí hasta que partió hacia Austria a finales de 1903.

Don Jaime llegó a Varsovia después de al menos medio año en el ejército ruso. En Varsovia fue asignado al Гродненский гусарский лейб-гвардии полк (Regimiento de húsares de la Guardia Leib de Grodno). Su nueva unidad era un regimiento de caballería que formaba parte de la muy prestigiosa Лейб-гвардия o Guardia Imperial. A este regimiento ingresó con el rango de alférez, siendo el 17 de septiembre de 1900 promocionado al rango de teniente. En 1904 fue ascendido a capitán y finalmente a coronel. En misiones con el Ejército Ruso sirvió en Turquía, Afganistán y Persia (desde el verano hasta el otoño de 1899), en unidades de combate durante el levantamiento de los bóxers en China (desde el verano de 1900 hasta la primavera de 1901) y durante la guerra ruso-japonesa (a partir de la primavera de 1904). Durante el estallido de la guerra contra Japón a principios de 1904 Don Jaime estuba con su padre en Venecia donde fue llamado a filas.

Entre sus condecoracoiones militares se encuentran:

- Orden de San Stanislao
- Orden de Santa Anna
- Orden de San Vladimir
- Medalla Por la campaña de China
- Medalla En recuerdo de la guerra ruso-japonesa

Don Jaime como alférez en 1898




Su vida privada en Varsovia


Inicialmente Don Jaime vivía en el barrio militar de Sielce, apenas dentro de los límites administrativos de la ciudad; su residencia era un modesto apartamento de una habitación en los cuarteles de los oficiales del regimiento en la actual Ulica Szwoleżerów, con dos ordenanzas, uno de ellos español, al lado. A partir de junio de 1900 ya fue reportado como que vivía en la actual Ulica Fryderyka Chopina en una zona lujosa y prestigiosa, en un edificio de apartamentos de nueva construcción. A pesar de su modesto rango don Jaime participó en fiestas oficiales con los más prestigiosos de la ciudad, ya sean miembros de la Casa de Romanov, generales de alto rango rusos, comandantes de distritos militares o funcionarios civiles como el presidente de Varsovia. Muy esporádicamente se informó que participaba en reuniones de las élites locales relacionadas con las visitas de sus parientes lejanos como Fernando de Orleans. o fiestas de aristócratas polacos como el conde Mieczysaw Woroniecki.



Cuartel en la actual Ulica Szwolezerów




La residencia de don Jaime en la actual Ulica Chopina





En general no se integró mucho en la vida comunitaria local. Declaró pasar su tiempo libre en teatros y restaurantes. Sin embargo fue una figura notable de la ciudad como deportista; además de unirse a la sociedad local de carreras de caballos fue particularmente reconocido por sus actividades automovilísticas. Era dueño de uno de los primeros coches en Varsovia, una máquina De Dion Bouton supuestamente muy apreciada por los habitantes de la ciudad. El único habitante local con el que parece que tuvo una estrecha relación fue Stanislao Grodzki, un pionero del automóvil de Varsovia y propietario del primer concesionario de automóviles.

No está claro hasta qué punto el servicio en el ejército ruso contribuyó a su formación. Los oficiales del cuerpo de la Guardia Imperial le hicieron una compañía peculiar, con identidad, valores y rituales propios, especialmente en un ambiente étnicamente ajeno. Según el cliché polaco sus deportes preferidos eran supuestamente las mujeres, beber y atormentar judíos en la alegre guarnición más occidental del Imperio, llamada en el argot de los oficiales rusos la "Alegre Varsovita". Algunos de sus oponentes carlistas afirmaron que a principios de 1900 don Jaime ya era una persona ideológicamente descarriada.




La política española en Varsovia


La prensa de Varsovia de la época estaba bastante bien informada sobre los acontecimientos en España, con la guerra contra los Estados Unidos sistemáticamente reportada e incluso los resultados de las elecciones de Cortés discutidos hasta detalles minúsculos; por ejemplo, en 1899 se señalaron 4 carlistas como elegidos. A pesar de las referencias ocasionales al carlismo en columnas de noticias, los casos de vinculación de estos informes con don Jaime en Varsovia fueron bastante excepcionales. Por lo general, notas de prensa referidas a don Jaime como "Su Alteza Real", se mantuvieron en un estilo educado que nunca se ha convertido en algo más que un desinterés simpático. No se ha identificado ni un solo caso de postura hostil o amistosa hacia los carlistas.


Históricamente las relaciones entre Rusia y el carlismo han estado marcadas por la indiferencia con manifestaciones ocasionales de simpatía mutua. Don Jaime no ha sido señalado como involucrado en ninguna iniciativa política, aunque sus participaciones en fiestas oficiales rusas con miembros de la Casa de Romanov fueron claramente aromatizadas con matices políticos. En una oportunidad, el príncipe hizo algunos esfuerzos para cortejar a los polacos, refiriéndose a presuntos combatientes polacos en las filas de las tropas legitimistas durante la última guerra carlista. 
Los servicios diplomáticos oficiales españoles trataron de vigilarlo de cerca.

Jaimistas en Manises, Valencia (1921)


Su servicio en el ejército ruso se menciona cuando se discuten controversias dentro del carlismo relacionadas con el papel de España en la Primera Guerra Mundial. Los trabajos que tratan de las relaciones hispano-polacas reconocen incluso breves episodios polacos de celebridades como Pablo Picasso o Carmen Laforet, pero ignoran a don Jaime, a pesar de que junto a Sofía Casanova (1907-1945) e Ignacio Hidalgo de Cisneros (1950-1962) es uno de los españoles más conocidos que residieron permanentemente en Varsovia.

Más información en este enlace.







domingo, 12 de abril de 2020

Carlistas en Rusia (I): Carlos VII

En 1876, terminada la Tercera Guerra Carlista en España, el pretendiente al trono Carlos de Borbón y Austria-Este tuvo que abandonar España. Los años posteriores a la derrota los dedicó a viajar. Entre los países que visitó se encuentra Rusia donde su visita provocó un enorme interés.

Carlos VII

Carlos VII entró a Rusia por el Sur, llegó a Bulgaria asistiendo a la toma de Nicópolis durante la Guerra Ruso-Turca e ingresando en el cuartel general de Carlos I de Rumanía. Tomó parte en las batallas de Pleven, donde cargó con un regimiento de caballería, por lo que fue condecorado con la cruz del valor militar. Visitó Kishinev (actual capital de Moldavia), Moscú, y el dia 30 de enero llegó a San Petersburgo en tren. En la estación le recibió el Gobernador de la ciudad, el general Trepov quien le llevó al hotel donde ya le habían preparado las habitaciones de lujo.

Entrega de Nikópolis. Nikolái Dmítriev-Orenburgski


Toma de Grivitsa. Nikolái Dmítriev-Orenburgski

A las dos de la tarde Don Carlos se marchó hacia el Palacio de Invierno, y la misma noche visitó el Gran Teatro para ver el ballet “La Bayadera” de Ludwig Minkus. En principio ocupó un palco privado en el balcón, pero luego fue invitado al Palco Imperial.

El dia 31 de enero le visitaron el heredero al Trono del Imperio Ruso, varios Grandes Duques y altos funcionarios. Comió en el Palacio de Invierno con toda su comitiva, por la noche se presentó en la fiesta celebrada en el palacio del Gran Duque Vladimir Aleksandrovich, hijo de Alejandro II. Se le concedió un lugar de honor a la mesa. El 1 de febrero los oficiales del Regimiento de la Guardia de los Ulanos celebraron una comida de gala en honor al duque de Madrid. 

Palacio del Gran Duque Vladímir


El 2 de febrero la nobleza de San Petersburgo celebró un baile en honor a Don Carlos que presenció la familia imperial. De acuerdo al periódico “Tiempos Nuevos”, Don Carlos fue objeto de atención de las damas. De hecho, varias damas estaban convencidas de que la ópera “Don Carlos” había sido dedicada al ex pretendiente carlista.

Parece que la llegada de Don Carlos fue un evento muy importante para la sociedad petersburguesa: “El objeto principal de atención y rumores del momento actual es, sin duda, Don Carlos. La impresión causada por el príncipe, sobre todo entre los oficiales de la Guardia, es encantadora. Según la opinión de las damas, en Rusia habría podido conseguir muchas más victorias que en España”. La "Gaceta de San Petersburgo” del 3 de febrero dice lo siguiente: “Delante del hotel Demut durante casi todo el día se ve una cola enorme de carruajes. Los representantes de la nobleza de San Petersburgo hacen visitas a Don Carlos, el duque de Madrid. Entre otros funcionarios, le visitaron el Canciller Gorchakov, el Ministro de la Corte Adlerberg y otros”. 

Al día siguiente tuvo lugar una fiesta en el Palacio de Invierno a la que asistieron los representantes del cuerpo diplomático, viajeros famosos, jefes de diferentes regimientos de la Guardia, todos los senadores, oficiales de la Guardia y ayudantes personales de los generales. “A las 9 de la noche llegaron Sus Altezas y se reunieron en el Salón de Malaquita: su Majestad, el Heredero al Trono con sus esposa, los Grandes Duques y el duque de Madrid Don Carlos. A las 00.30 todos se fueron a cenar a la Sala de Nicolás. Su Majestad con Sus Altezas y con el Duque de Madrid comieron juntos en la misma mesa", - nos cuenta el Diario Palaciego. 


Sala de Nicolás

Según las descripciones de aquella fiesta no solo la nobleza colmó de atenciones a Don Carlos, sino también el propio Alejandro II, lo que provocaría bastante disgusto en la Embajada de España en San Petersburgo. Los periódicos seguían discutiendo sobre el motivo de la llegada de Don Carlos y su acogida tan calurosa. Los periódicos conservadores negaban cualquier motivo político y decían que había sido recibido con la hospitalidad tradicional rusa, mientras que la prensa liberal estaba en busca de otros motivos, por ejemplo, sospechaba que el príncipe carlista quería reclutar a los oficiales rusos para su ejército. Todos los artículos satíricos contra Don Carlos eran perseguidos por la censura.

Carlos VII en un dibujo de la revista británica Vaniti Fair de 1876


Mientras tanto, la estancia de Don Carlos en San Petersburgo iba llegando a su fin. Antes de salir hizo varias declaraciones acerca de su renuncia a la corona de España diciendo que su deber era seguir luchando por su hijo quien tendría que ser rey. El príncipe se quedó encantado de San Petersburgo y de la acogida que había tenido en la sociedad aristocrática. La “Gaceta de San Petersburgo" informaba que Don Carlos tenía planeado dedicar una parte de sus memorias de viaje a su estancia en Rusia. El 8 de febrero a las 11 de la mañana tomó el tren en la Estación de Varsovia y partió a Europa. Le acompañó a la estación el Gobernador de la ciudad, el general Trepov. Se dijo que antes de marcharse premió a todas las personas que le habían prestado sus servicios pagándoles 100 rublos y regaló una fotografía suya al oficial de policía que le había acompañado todo el tiempo. 

San Petersburgo, estacion de Warsovia
Estación de Warsovia en S. Petersburgo a mediados del siglo XIX


Don Carlos tuvo un hijo llamado Jaime que fue Oficial del Ejército Imperial Ruso al que se dedicará una entrada aparte en el blog.



sábado, 14 de septiembre de 2019

Cómo el Imperio Ruso interfirió en el diseño de la bandera de Galicia






La Cruz de San Andrés, origen de la moderna bandera gallega


San Andrés es el Santo Patrón de los Pescadores y también el Santo Patrón de varios países, entre ellos Escocia y Rusia, que utilizan la Cruz de San Andrés en banderas (en Escocia como bandera nacional, y en Rusia como enseña naval). Además la Cruz de San Andrés fue la insignia del Imperio Español (en la actualidad algunos exterritorios del imperio español la utilizan como bandera) con la denominación de cruz de Borgoña (S. Andrés también es patrón de Borgoña) siendo reservada actualmente para muchas banderas, guiones y estandartes actuales del Ejército español y en la escarapela que marca las colas de los aviones del Ejército del Aire de España. 

Cruz de S.Andrés en la bandera nacional escocesa

Cruz de S.Andrés en la enseña naval de Rusia

En Galicia, San Andrés es, después de Santiago, el Santo más popular con 72 parroquias gallegas dedicadas a su nombre. De hecho, aunque Santiago fue originalmente promovido como Santo Patrón de Galicia por la monarquía gallega medieval, a nivel popular gallego el culto a San Andrés siempre permaneció más arraigado, como demuestra la tradicional obligación espiritual de peregrinar al santuario de San Andrés ("A Santo André de Teixido, vai de morto quen non vai de vivo").

Cruz de Borgoña



Historia de la Cruz de San Andrés


Uno de los Doce Apóstoles de Cristo, San Andrés era un pescador procedente de la antigua Galilea que, según relata la Biblia, fue el primero de los apóstoles en ser llamado por Jesucristo ("haré de ti pescador de hombres").


En el Evangelio, San Andrés aparece en los momentos más transcendentes del nacimiento del Cristianismo: presente en la Última Cena, testigo de la Ascensión, y de los dones del Pentecostés.

Después de la Crucifixión de Jesús, San Andrés viajó como evangelizador del Cristianismo por las regiones del Mar Negro y Grecia. En su "Relato de los años pasados" el monje Néstor el Cronista, del Monasterio de las Cuevas de Kíev, relata su paso por las tierras eslavas:

"Y el Dniéper desemboca en el Ponto. Este mar cobra fama como Ruso. Por sus orillas enseñó, como dicen, San Andrés, el hermano de Pedro.

Cuando Andrés enseñó en Sínope y llegó a Querson supo que no lejos de Querson está la desembocadura del Dniéper y quiso dirigirse a Roma y pasó navegando la desembocadura del Dniéper y desde allí se dirigió hacia arriba por el Dniéper. Y sucedió de tal modo que él llegó y se puso bajo las montañas en la orilla. Y por la mañana se levantó y dijo a los discípulos que estaban con él: "¿Véis acaso estas montañas? En estas montañas brillará el paraíso de Dios, habrá una ciudad grande y Dios erigirá muchas iglesias". Y subiendo a estas montañas, las bendijo y puso una cruz y rezó a Dios y se encontró con esta montaña donde posteriormente estará Kíev y se fue rio arriba por el Dniéper. Y llegó a la tierra de los eslavos donde actualmente se encuentra Nóvgorod. Y vio a la gente que vive allí, cuáles eran sus costumbres y cómo se lavan y se azotan y se asombró de ello. Y se dirigió al país de los varegos y llegó a Roma e informó de cómo enseñó y de lo que vio y contó lo siguiente: "Vi un prodigio en la tierra eslava en mi camino hacia aquí. Vi baños de madera y los calientan fuertemente y se desnudan y están en cueros y se empapan con el kvas para el cuero y blanden sobre sí unas varillas jóvenes y se azotan ellos mismos y se pegan hasta tal punto que apenas salen arrastras medio muertos y se empapan con agua fría. Y hacen eso permanentemente, no martirizados por nadie, sino que ellos se martirizan así mismos, de manera que el lavarse es un tormento". Aquellos mismos, habiendo oído esto, se sorprendieron. Andrés, tras su estancia en Roma, volvió a Sínope."

El monje Epifanio, que en el siglo VIII escribió la primera hagiografía de San Andrés, también afirma que San Andrés llegó a Kíev.

Sirvan estos ejemplos para comprender la importancia de este santo en la tradición rusa.

San Andrés, según la tradición, murió martirizado en la ciudad griega de Patras, en una cruz diagonal.

Por su relación con el santo, la cruz diagonal se convirtió en el símbolo de San Andrés, del mismo modo que la Cruz Latina es el símbolo de Jesucristo, o la cruz-espada es la Cruz de Santiago.


Cruz de S.Andrés en la Bandera Marítima de Coruña


En el año 1845, siendo en aquel tiempo Coruña la capital de Galicia, se adoptó como bandera de la recientemente creada Provincia Marítima una Cruz de San Andrés azul sobre campo blanco.

Origen de la bandera gallega moderna: la bandera de la provincia marítima de Coruña, oficializada en 1845. Ilustración de la época, publicada en el libro "El buque en la armada española".

Esta enseña tuvo una repercusión fundamental en la simbología gallega moderna, pues esta bandera acabaría convirtiéndose en la actual bandera gallega.

En 1833 el gobierno español abolía formalmente el Reino de Galicia. Al dejar de existir el Reino gallego y sus instituciones, dejaron de verse en público los símbolos oficiales del Reino de Galicia.

A finales del siglo XIX, la gente corriente que emigraba a las Américas desconocía la simbología histórica del Reino.

Esta ignorancia posibilitó que, siendo Coruña en aquel tiempo la capital gallega -y la Cruz de San Andrés la bandera que ondeaba en sus barcos- los emigrantes empezaran a asociar esa bandera con Galicia y a utilizarla como si fuese la bandera gallega.

Así, la Cruz de San Andrés apareció ondeando como Bandera de Galicia en el mástil principal del Centro Gallego de La Habana, como demuestra una ilustración de finales del siglo XIX.

La cruz gallega de San Andrés (en el círculo amarillo) ondeando en calidade de Bandera Nacional Gallega en el mastil principal del Centro Gallego de La Habana a finales del siglo XIX, cuando los emigrantes adoptaron la bandera marítima de Coruña como nueva bandera gallega.


La gran cantidad de emigrantes gallegos entonces residentes en La Habana, y el dinamismo económico y cultural de la comunidad emigrante (con personajes como Curros Enríquez) en contraste con la depresión que en aquel tiempo afectaba a Galicia, facilitaron que la comunidad emigrante convirtiese esta enseña como la nueva bandera gallega.


Rusia interfiere y la Cruz pierde uno de sus brazos


La Cruz de San Andrés habría sido la bandera gallega actual de no ser por la interferencia de la Marina del Imperio de Rusia, que pidió a las autoridades españolas que cambiasen la bandera naval coruñesa (la Marina Imperial Rusa también tenía como enseña una Cruz de San Andrés azul sobre fondo blanco).

El gobierno español colaboró con las demandas rusas y ordenó por Decreto la modificación de la Cruz gallega de San Andrés el 22 Junio 1891, mutilándole uno de los dos brazos de la cruz, "para evitar las dificultades que puedan suscitarse, confundiendo la bandera del imperio ruso con la de la provincia marítima de La Coruña, se modifique esta última suprimiéndole una de las aspas, quedando por tanto reducida a una bandera blanca con faja diagonal azul (...) para evitar la confusión que se pueda dar entre la enseña del Imperio de Rusia y la de la provincia marítima de La Coruña".


La enseña de la provincia marítima de Coruña se consolida como la nueva bandera gallega


Impulsada como nueva bandera gallega por los emigrantes, parte del naciente movimiento Regionalista empezó también a utilizar la modificada enseña de la Provincia Marítima en sus actos.

Pero este proceso de aceptación del nuevo símbolo no fue instantáneo ni consensuado, y tardó medio siglo en cuajar en la sociedad.

A principios del siglo XX, el archivista de la recientemente fundada Real Academia Galega, César Vaamonde Lores, denunciaba en el Boletín de la Academia que la símbología histórica gallega estaba siendo "substituida por la de la matrícula de Coruña, esto es, blanca con una banda azul. De modo que esta bandera, que no es otra que la que usa la Comandancia de Marina de nuestro puerto [Coruña], y cuya jurisdicción no pasa de los límites de la bahía, aparece ahora adoptada como pabellón de toda la Galicia entera".

Esta situación de confusión social sobre la bandera tradicional gallega todavía llegó hasta los tiempos anteriores al I Estatuto, según escribió Castelao en 1937: "Me acuerdo que en las largas discusiones que en nuestro país se promovieron sobre la Bandera tradicional de Galicia, nadie acertó a demostrar cómo era e cuáles eran sus colores. Solamentes los que estabamos en silencio sabiamos que la Bandera tradicional de Galicia ni era blanca con la cruz de Santiago en el centro ni era azul y blanca".

La cuestión de fondo en esta confusión era que la abolición del Reino de Galicia en el año 1833 dejara en la sociedad un vacío de símbolos, conocimiento, y publicidad de la simbología oficial histórica gallega.

A pesar de su desconocimiento de la simbología histórica del Reino, los gallegos del exterior fueron conscientes de la necesidad de símbolos nacionales para representar a Galicia, y adoptaron inicialmente la bandera con la Cruz de San Andrés que ellos veían ondeando en los barcos de A Coruña, en aquel entonces capital gallega.

Sin embargo, otra postura defiende que la bandera habría sido creada por los galleguistas del Rexurdimento, y que la bandera blanca con franja transversal azul ya habría aparecido durante el traslado de los restos de Rosalía de Castro los días 25, 26 y 27 de mayo 1891 (un mes antes de que se decretase la nueva bandera marítima).​ Autores como Adelardo Novo apoyaron esta postura.

Los colores de la bandera de Galicia: campo blanco dividido por ancha banda azul diagonal, de izquierda a derecha.
Gaceta de Galicia, Santiago de Compostela (1892)

La Bandera Gallega sólo tiene dos colores: blanco y azul. El fondo es blanco, y desde el ángulo superior de la izquierda hasta el ángulo inferior de la derecha, atravesando el centro, una franja de color azul que debe tener de ancho la tercera parte del alto o ancho total de la bandera.
El Eco de Galicia, La Habana, Cuba (1898)

Este nuevo símbolo, promovido activamente por los gallegos del exterior, tardó casi un siglo en cuajar socialmente como moderna bandera gallega. Después de haber estado prohibida durante la mayor parte del siglo XX por dos dictaduras (Primo de Rivera, 1923-1930, y Franco, 1939-1975), la actual bandera gallega, inicialmente Cruz de San Andrés, fue declarada oficialmente Bandera de Galicia por el Parlamento Gallego en el año 1984.



sábado, 10 de agosto de 2019

Mosin-Nagant, el fusil ruso de la Guardia Civil

Los términos Mosin y Nagant corresponden a los apellidos de los ingenieros que inventaron este magní­fico fusil.


Sergei Ivanovitch Mosin (1849-1902), fue un oficial de artillerí­a ruso que, después de una dilatada carrera llegó a ser Director del Arsenal Imperial de Tula. A su vez, Leon Nagant era un célebre armero de la localidad belga de Lieja, inventor, entre muchas otras armas, del revólver Nagant que llegó a ser reglamentario en el ejército ruso hasta 1933, año en que fue sustituido por la pistola semiautomática Tokarev TT-33.

La historia de este fusil es la siguiente: En 1883, se formó una comisión promovida por el gobierno del Zar con objeto de sustituir al ya obsoleto fusil Berdam Mod. 1871, de sistema monotiro y recarga manual, por otro más acorde con esos tiempos. Para ello convocó un concurso, presentándose ambos armeros por separado y portando cada uno un fusil de su invención.

Después de severas e interminables evaluaciones, los jueces de la comisión seleccionaron a los presentados por Mosin y Nagant, aunque fueron incapaces de decantarse entre ambos. Después de muchas deliberaciones, decidieron construir un rifle que aprovechara las bondades y desechara los defectos de las dos armas, quedándose así­ con el sistema de disparo del ruso Mosin y el cargador del belga Nagant. De esta manera tan curiosa surgió el fusil Mosin-Nagant.

El ministerio del ejército ruso lo declaró reglamentario, denominándolo "Russkaya 3 Lineinaya Vintovka Obrazets 1891 Goda" –en castellano, Fusil Ruso de 3 Lí­neas Modelo 1891-. Tení­a un diseño muy clásico e incorporaba una caduca bayoneta acanalada de 50 cm. de largo.

Es un fusil de gran calidad, que dio magní­ficos resultados en condiciones climáticas y ambientales durí­simas que normalmente son las que más se dan en Rusia. Y es que entre sus cualidades destacaba su resistencia, fiabilidad, exactitud y facilidad de mantenimiento.

No se perdió ningún gran acontecimiento bélico del Siglo XX, estando presente durante la Guerra Ruso-Japonesa, la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa, la Segunda Guerra Mundial (destacó en la Batalla de Stalingrado), la guerra civil China y la Guerra de Corea, al término de la cual se le dio definitivamente de baja después de haber estado casi 70 años al servicio de la monarquí­a del Zar Nicolás II, y del régimen comunista de Lenin y Stalin, y es que las armas no entienden de ideologí­as.

Image from www.romantiki.ru
El legendario francotirador soviético Vasili Záitsev con su Mosin-Nagant

La última vez que sirvió masivamente a un ejército fue durante los inicios de la Guerra de Vietnam, armando al Vietcong hasta que los pudieron cambiar por los célebres AK-47. También han seguido utilizándose en los conflictos del siglo XXI y hasta la actualidad es utilizada como arma reglamentaria en algunas unidades rurales de la Milicia Bolivariana de Venezuela.

También en la guerra civil española jugó un papel importante siendo el fusil oficial del bando republicano. A mediados de octubre de 1936, los cargueros soviéticos Staryi Bolshevik, Neva, Kim, Kusk y Volgoles arribaron al puerto de Barcelona con las primeras cargas de material bélico que, procedente de la URSS, recibí­a el Gobierno de la República Española. En esta remesa llegaron los primeros ejemplares del Modelo 1891, junto a un menor número del más moderno 1891/30 y del anacrónico Winchester 1895. Los Mosin-Nagant fueron rápidamente distribuidos entre las fuerzas de choque de primera lí­nea, siendo dotadas del mismo las recién creadas Brigadas Internacionales, que hasta su disolución en 1938 no se separarí­an de sus fieles Mosin, que siguieron llegando a España a lo largo de todo el conflicto.

Mosin-Nagant (segundo por arriba) en el Museo Histórico Militar de Valencia




<… Descargaron de un camión unas pesadas cajas en forma de ataúd. Las abrieron y sacaron de ellas fusiles tipo Remington, envueltos en papel de periódicos mexicanos que rezumaban grasa... Los fusiles eran todos del mismo tipo, aunque algunos tenían estampada en el cañón el águila zarista, en tanto que otros ostentaban la hoz y el martillo soviéticos...

Los últimos eran unas pulgadas más cortos y unos gramos más ligeros....(Algunos fusiles solo llevaban el sello Made in Connecticut). Debido a su procedencia, fabricados en los Estados Unidos, enviados al Zar en 1914, copiados por artesanos bolcheviques, vendidos a Mexico para armar a los revolucionarios y regalados a la República Española, fueron bautizados con el nombre de "mexicanskis"...>

Así relató Cecil Eby, en su libro "Between the Bullet an the Lie" (Entre la bala y la mentira), cómo fueron armados con fusiles Mosin Nagant el Batallón Lincoln, decimoséptimo de las brigadas Internacionales.

Infantería republicana armada con el Mosin-Nagant


Dice Mr. Eby que los fusiles venían envueltos en periódicos mexicanos, lo que sugiere que no procedían de un envío directo desde la U.R.S.S. sino de México, desde donde efectivamente llegaron varias partidas de armamento adquiridas por Don Felix Godón Ordás, embajador de España en México.

Para explicar lo del sello "made in Connecticut" hay que retroceder hasta la Primera Guerra Mundial:

Durante la Primera Guerra Mundial, el gobierno de los Zares encargó la producción de un millón y medio de fusiles Mosin-Nagant a las fábricas de Remington y Westinghouse, debido a lo improductivo de la capacidad manufacturera rusa. Evidentemente no todos llegarían a ser entregados, al menos al imperio ruso o a la URSS. Lo que sí parece claro es que parte de ellos acabarían en Méjico (según Eby estos fusiles fueron enviados por los bolcheviques para armar a los zapatistas), quien no dudó en hacer de intermediario para estos restos de edición.

Finalizada la guerra civil española no era extraño ver a las parejas de la Guardia Civil patrullando con esta arma, sobre todo en zonas rurales. Fue durante varios años compañero inseparable de los Mauser como fusiles de dotación de la Guardia Civil pues, una vez rematada la Guerra Civil, muchos ejemplares que habí­an luchado en el bando republicano fueron depositados en los parques de Artillerí­a  y otros, junto con numeroso armamento capturado al ejército derrotado, sería pobremente vendido en el exterior. Los cartuchos incautados, la mayoría con marcas de fábricas soviéticas, serían torneados para borrar el marcaje y ser remarcados posiblemente para disimular su procedencia.

Fue una medida transitoria debida a las penurias de la posguerra que se dilató más de lo previsto. Se le denominó fusil Mausine de 7,62 mm. Y no fue hasta bien entrada la década de 1950 cuando por fin fueron retirados de las últimas Comandancias, siendo sustituidos por el mosquetón Mauser Modelo 1943.



Guardia Civil con un Mosin-Nagant en Logroño